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¿Qué es la Met Gala y por qué le importa a todo el mundo?

Del museo a los memes: historia, reglas y novedades de la Met Gala 2026

Como cada primer lunes de mayo, las escaleras del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York se convierten en la alfombra roja más analizada del planeta. Así es, llegó el momento de la Met Gala. También cómo cada año, se repiten las mismas preguntas. ¿Qué es lo que se hace ahí? ¿Quiénes pueden ir? ¿Para qué es que se hace eso? ¿Cuál es el tema? ¿Cuál es el código? 

Calma pueblo, que para eso estamos aquí. La edición de 2026, pautada para el lunes 4 de mayo, no solo promete looks estrambóticos y futuros memes, sino también su pizca de novedad. Será la primera edición tras la salida de Anna Wintour de Vogue US, marca el regreso de Beyoncé después de 10 años, y, como siempre, moverá cifras tan altas como los 31 millones de dólares del año pasado.

Así que antes de que llegue la noche más importante de la moda, vamos a entrar en contexto.

¿Para quién?

La Met Gala no nació como el circo de celebridades que vemos hoy. Fue creada en 1948 por Eleanor Lambert, publicista de moda, como una cena benéfica para recaudar fondos para el Instituto del Vestuario del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. Nada de alfombra roja ni fotógrafos. Fue una noche callaíta, con entradas que costaban 50 dólares y un público de la élite neoyorquina. 

El primer gran giro llegó en los años setenta con la editora de moda Diana Vreeland, quien unió la fiesta con las exposiciones del museo, elevó la producción y empezó a meter celebridades. En los noventa, llegó Anna Wintour a tirar la casa por la ventana. Mezcló moda, cultura pop y medios de comunicación, convirtiendo la gala en el fenómeno que es hoy.

Pero, su razón de ser no ha cambiado. Este aparataje es para recaudar dinero para el Instituto del Vestuario, el único departamento del museo que debe buscar sus propios chelitos para exposiciones, investigación y conservación de piezas históricas. 

La Met Gala es un evento estrictamente por invitación. Y no basta con tener dinero. Una entrada ronda los 75,000 dólares y una mesa puede superar los 350,000. En la mayoría de los casos, las mesas las compran casas de moda, marcas de lujo o grandes patrocinadores, que luego invitan a celebridades como representantes. Pero eso no garantiza nada. Si no estás en la lista aprobada, no vas.

¿Por qué en mayo?

Aunque hoy parezca una tradición fija, la Met Gala no siempre se celebró en mayo. Durante décadas se hacía entre noviembre y diciembre, y a inicios de los 2000 todavía variaba entre distintas fechas del calendario.

Ese vaivén se mantuvo hasta 2005, cuando se fijó el primer lunes de mayo. Pero la fecha no es un capricho. Ese día marca la apertura oficial de la exposición anual del instituto, que es el verdadero motor de todo esto.

Fijar la fecha también ayudó a convertir la gala en un ritual global. Primavera en Nueva York, la ciudad en pleno movimiento y el calendario cultural saliendo de la saturación de la temporada de premios y antes de entrar en la dinámica del verano. Todo se alinea para que la gala domine la conversación.

Tema vs. código

Otra de las grandes confusiones alrededor de la Met Gala es creer que el tema y el código de vestimenta son lo mismo. Y no. El tema lo define el Instituto del Traje junto al equipo del museo, liderado por el curador de arte Andrew Bolton. 

En 2026, el tema es Costume Art, o “El Arte del Vestuario”. Trata sobre la relación entre la ropa, el cuerpo y el arte, exhibiendo 400 piezas históricas que muestran la evolución del cuerpo vestido a lo largo de 5,000 años. La moda no solo acompaña al cuerpo, lo convierte en un lienzo.

El código de vestimenta son otros quinientos. Ese lo trabaja la organización del evento, con Anna Wintour a la cabeza, junto a Vogue y los coanfitriones de cada edición. Es la traducción del concepto de la exhibición a algo que se pueda usar en la alfombra. 

Este año, el código es Fashion Is Art, o “La Moda es Arte”. La instrucción no es disfrazarse de cuadro de Picasso, sino interpretar la moda como expresión artística, usando el cuerpo como punto de partida.

En resumen, el tema es la teoría y el código es la interpretación.

¿Una gala sin Anna?

Jamás. Pero sí es la primera edición tras la salida de Anna Wintour como editora en jefe de Vogue US, un cargo que ocupó durante 37 años hasta su renuncia en 2025. Eso no significa que haya soltado el control. Anna sigue siendo directora editorial global de Vogue, directora de contenidos del conglomerado Condé Nast y, sobre todo, la que preside la gala. 

Ella supervisa todo junto a su equipo y un comité del evento, que incluye diseñadores, ejecutivos, y patrocinadores. Pero en ese comité, la última palabra en las decisiones suele tenerla ella.

La lista de invitados es una de esas decisiones. Cada nombre se evalúa según su relevancia. La gala reúne alrededor de 450 personas, y los asientos están asignados desde meses antes para provocar conversaciones estratégicas y evitar combinaciones incómodas. No te sientas donde quieres, te sientas donde te toca y eso puede ser incluso separado de tu pareja.

Anna también mete mano en detalles que parecen mínimos, como el menú, en el que se evitan el ajo o la cebolla por obvias razones. Además, hay reglas claras. Nada de redes sociales, nada de cigarrillos, nada de menores de edad. Desde el 2015, también está prohibido el uso de celulares y tomar fotos en la gala, para mantener el misterio y la exclusividad. Aún así, el famoso selfie grupal en el baño ya es tradición, y el de Kylie Jenner en 2017 sigue siendo uno de los más virales. 

Latino gang

Para sorpresa de nadie, los latinos estamos en todo, frente y detrás de cámara. El diseñador y organizador de eventos colombiano Raúl Ávila está a cargo de la decoración de la Met Gala desde 2007. Cuando se define el tema, pasa meses diseñando un universo distinto al año anterior.

Desde las escaleras y el Gran Salón, hasta los arreglos florales y la iluminación. Eso no es simplemente pegar un par de globos. La gala sucede dentro de uno de los museos más importantes del mundo, rodeado de obras que cuestan un riñón. Así que el montaje no es uno cualquiera.

Para los simples mortales, el trabajo de Raúl es casi invisible, pero clave.

El regreso de Queen B

El tema de las invitaciones es delicado, pero hay caras repetidas en la Met Gala. Las Kardashian, Rihanna y Zendaya, por ejemplo. En un evento donde algunas figuras parecen imprescindibles, la ausencia de Beyoncé durante casi una década no pasó desapercibida.

La última vez que subió las escaleras fue en 2016. Después de ahí, no ha vuelto y nunca dijo por qué. Pero su ausencia ha sido en los años en los que ha estado completamente enfocada en giras y proyectos propios. En 2025, por ejemplo, no asistió porque estaba en plena gira de Cowboy Carter.  

Obviamente, su regreso en 2026 es tema de conversación. Y no vuelve como invitada más. Vuelve como coanfitriona, junto a Nicole Kidman, Venus Williams y, por supuesto, Anna Wintour.

Junto a ellas, también está el famoso comité anfitrión, que es más decorativo que otra cosa. Es una manera de incluir la cultura pop, amplificar el tema y captar atención. El de este año incluye nombres como Sabrina Carpenter, Doja Cat, Zoë Kravitz, Sam Smith, entre otros.

Todo es político

Como cualquier evento de esta magnitud, no está libre de críticas. Que si es un derroche de riqueza, que si hay más cosas pasando en el mundo, etc. Este año, el drama empezó temprano con la decisión de Zohran Mamdani de rechazar la invitación. Por primera vez en décadas, el alcalde de Nueva York no va, rompiendo con una tradición histórica. 

El alcalde explicó que él está enfocado en resolver la crisis de la ciudad y que no se siente representado por un evento que reúne a los multimillonarios más poderosos del mundo. 

Mentira no es. Este año, Jeff Bezos y Lauren Sánchez son patrocinadores principales y copresidentes honorarios. En términos simples, soltaron mucho dinero para que tanto la gala como la exposición se den.

La decisión ha generado debate a favor y en contra, pero ha dejado claro lo que ya sabemos. La gala es más que moda. Es cultura, es dinero, es poder. Mientras tanto, lo que nos toca es sintonizar las plataformas digitales de Vogue este lunes 4 de mayo desde las 6:00 p.m., para opinar sobre quién entendió el código y quién no.