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Lo mejor de dos mundos: Miley Cyrus vuelve a ser Hannah Montana por su 20 aniversario
El especial incluye entrevista con Alex Cooper, recreaciones del clóset icónico, presentación musical y apariciones como la de Selena Gomez.


Sabemos que la nostalgia sigue dura y curvera, y aunque muchas personas están hasta la coronilla de los remakes y demás velas aromáticas, hay otras que siguen gozando el viaje al pasado. Para quienes crecieron viendo Hannah Montana cada tarde, esta semana es una celebración.
Dos décadas después del lanzamiento del show que marcó a toda una generación, Miley Cyrus vuelve a mirar de frente a Hannah Montana, la estrella de pop ficticia que la convirtió en estrella de verdad antes de cumplir la mayoría de edad. Con el especial de aniversario lanzado esta semana, recordamos que lo que hizo Miley con Hannah no fue más de lo mismo, sino un antes y un después que todavía se siente.
Fue el destino
Antes de Miley y Hannah, había una niña llamada Destiny Hope Cyrus en una familia de artistaje. Hija del cantante de country Billy Ray Cyrus, creció en una granja en Nashville, con energía para repartir. La apodaron Smiley (sonriente), eso evolucionó a Miley, y eventualmente se volvió su nombre legal en 2008.
Aunque su papá no quería que ella siguiera su ejemplo, Miley dio señales temprano de para dónde iba. A sus nueve años, actuó en una serie de doctores protagonizada por Billy, y después apareció en la película Big Fish.
Pero el golpe llegó en 2005 cuando audicionó para Hannah Montana en un proceso de casting que duró 11 meses. No era la favorita, porque nadie la conocía ni tenía ninguna preparación. Según el ejecutivo principal, escogerla era un riesgo, pero lo tomaron y Miley salió con el rol. Después que dizque no la iba a apoyar, Billy terminó consiguiendo el papel de su padre. Así, Miley, sus padres y sus hermanos Brandi, Trace, Braison y Noah recogieron sus motetes y se fueron para Hollywood.
De ficción a realidad
La promesa de la serie era sencilla. Una adolescente común y corriente llevaba una doble vida como estrella de pop. En marzo del 2006, el mundo conoció a Hannah Montana, la cantante de peluca rubia; y a Miley Stewart, la chica normal. Al mismo tiempo, Miley en la serie y Miley en la vida real estaban viviendo prácticamente la misma vida. Su padre era la misma persona y ambas eran chicas de Nashville que se mudaron a California persiguiendo una carrera artística, o sea que la línea entre ficción y realidad estuvo borrosa desde el principio.
Aunque la música y el glamour eran parte de la chulería, el programa siempre fue bien sano. Cada episodio metía sus lecciones sobre la familia, los amigos y la importancia de ser auténtico. Pero más allá del mensaje, el impacto fue real. El estreno de la serie reunió a más de 5.4 millones de espectadores, convirtiéndose en uno de los debuts más vistos en la historia de Disney Channel. Hannah se volvió la chica popular de la cadena llegando a aparecer en otras series del momento como Zack & Cody: Gemelos en acción y Los hechiceros de Waverly Place. Hasta Barack Obama, Donald Trump y Hillary Clinton se montaron en el can, saliendo en segmentos de llamadas telefónicas.
Hannah Montana se coló en nuestro día a día para siempre. Hoy, hasta usamos la expresión “Yo soy Hannah Montana” cuando uno lleva una especie de doble vida. Como le dijeron al diputado Bray Vargas que también es modelo.
Con el estreno vino una banda sonora oficial que vendió más de tres millones de copias. Al año, llegó Hannah Montana 2: Meet Miley Cyrus, un álbum que la mostraba mitad como personaje y mitad como persona. La línea entre ficción y realidad empezó a borrarse cada vez más.
En 2007, la gira Best of Both Worlds Tour arrasó en Estados Unidos, con los Jonas Brothers como teloneros. Sí, su mamá quería que ella se rodeara de gente de su edad durante la gira, pero la verdadera razón es que Nick Jonas era su novio y ellos eran LA pareja adolescente del momento. La demanda de la gira fue tal que dos de sus conciertos terminaron convertidos en una película en 3D que recaudó más de 30 millones de dólares en su primer fin de semana.

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No solo Hannah
Mientras todo eso pasaba, Miley también iba guisando. En 2008, la canción See You Again llegó a los charts fuera del universo Disney, marcando el inicio de su transición. Ese mismo año lanzó Breakout, alejándose un chin del personaje, puso su voz en la película animada Bolt, donde también coescribió la canción I Thought I Lost You, que fue nominada a un Globo de Oro.
En 2009, protagonizó Hannah Montana: La película, en la que una Taylor Swift de 19 años salió tocando en una escena y escribió las canciones Crazier y You’ll Always Find Your Way Back Home, que sigue sonando en redes hoy. De esa película también salió el bailecito de la canción Hoedown Throwdown, que mezcla pasos tradicionales de la música country con coreografía de hip-hop.
Miley también participó en la banda sonora y continuó lanzando música vinculada a la serie. Al mismo tiempo, tiró la icónica canción Party in the USA en 2009, y el álbum Can't Be Tamed en 2010 a sus 18 años, donde ya estaba buscando romper con la imagen infantil.
El desacato escolar
Cuando la serie terminó en 2011, Miley tenía 19 años y el reto era claro. Tenía que dejar atrás a Hannah y la imagen inocente que construyó la serie. Ahí vino el reperpero. Su cambio vino montado en una bola de construcción y con corte de pelo incluído. Su álbum Bangerz (de donde salió We Can’t Stop y Wrecking Ball) más su presentación en los Video Music Awards con el dedo de goma de la discordia dejó claro que Miley estaba empeñada en dejar de ser “para toda la familia”.

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En esa época, le llovieron las críticas. Por un lado, estaban los que se negaban a soltar la niña buena de Disney; por el otro, quienes no compraban la forma en que estaba manejando. Aquí en RD, la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía hasta le canceló el concierto que iba a dar en el 2014, dizque porque sus conciertos eran demasiado desacato para el país.
Ni hablar del vaivén amoroso con Liam Hemsworth, sí, el hermano de Thor. Esa gente estuvieron y no estuvieron, se casaron y se dejaron. Y él dizque le pegó muchísimos cuernos. Se conocieron en 2009 durante el rodaje de The Last Song, se comprometieron por primera vez en 2012, terminaron en 2013, después volvieron y se casaron en 2018, hasta que se divorciaron en 2019.
Después que salió de ese saco de sal y con el paso del tiempo, Miley encontró un equilibrio. Con álbumes como Younger Now y Plastic Hearts fue abrazando los géneros de rock y country, donde a su voz le va bastante bien. Y en 2024, ganó sus primeros premios Grammy gracias a Flowers, que muchos vieron como una respuesta a su historia con Liam. Desde la fecha de lanzamiento el día de su cumpleaños hasta la letra que hace referencia a When I Was Your Man de Bruno Mars, canción que él le había dedicado, el mensaje era claro. Miley ya no lo necesitaba, ni lo quería en su vida.
Hannahversary
El especial por el 20 aniversario de Hannah Montana llegó justo en el mejor momento para Miley, cuando ya no está en guerra con su pasado. Pero cuando empezamos a oír sobre ese show no había nada seguro. Miley comenzó a hablar de eso sin que se estuviera cocinando nada. El internet se prendió de una vez y el anuncio oficial llegó después. Un especial estrenado el 24 de marzo de 2026 en Disney+, exactamente 20 años después del debut original.
Ese acercamiento no fue de la noche a la mañana. Con los años, Miley fue bajándole un dos al pleito con su etapa Disney, hasta que en 2024 terminó de cerrar el círculo cuando Disney la nombró oficialmente Disney Legend, convirtiéndose en la persona más joven en recibir ese reconocimiento a sus 31 años.
El especial incluye una entrevista conducida por la podcaster Alex Cooper, quien junto a su esposo, también es productora ejecutiva del proyecto. Tal vez podemos darles las gracias por la calidad de la producción, que estuvo increíble. La recreación del set de la casa de los Stewart y el famoso closet, fueron de las mejores cosas del programa, así como las presentaciones musicales de clásicos como The Best of Both Worlds y This is the Life, que nos pusieron la piel de gallina después de tantos años.
Los reencuentros y las ausencias
El programa nos dio muchas cosas chulas, pero lo que realmente queríamos ver, lo vimos a medias. Sí, Selena Gomez fue una de las grandes apariciones del especial, por su personaje de rival de Hannah en la serie, pero otras caras conocidas se quedaron fuera. Los personajes de Lily y Oliver, sus mejores amigos en la serie; y Jackson, su hermano, no tuvieron apariciones.
De hecho, eso fue parte del drama en redes. La noche antes del estreno, las estrellas de la serie se dieron cita en la alfombra roja. Ni Emily Osment (Lily) ni Mitchel Musso (Oliver) estuvieron. Emily publicó que no pudo ir porque está grabando una serie; y Mitchel publicó un mensaje sobre su amor por Hannah Montana, pero no dio la razón de su ausencia, así que mucha gente no quedó satisfecha.
Lo que sí nos sorprendió fue la aparición de Billy Ray Cyrus, quien jurábamos que no iba a salir porque lleva años en pleito con la familia, después que se juntó en 2022 con Firerose, una cantante australiana que conoció en el set de Hannah Montana. Aún así, tuvo un momento bien emotivo, leyendo junto a Miley una escena del guión.
Otro momento lindo del especial fue entre Miley y su madre, quien también fue productora del especial. Además, nos enteramos que fue responsable de crear muchos de los looks que amamos de Hannah Montana, por lo que verla junto a su hija manoseando prendas icónicas en el closet fue bien satisfactorio. Lo que nunca entendimos fue qué buscaba Chappel Roan ahí, pero okay.
El vicio de la nostalgia
Mientras todo esto pasaba en pantalla, fuera de ella las marcas no perdieron tiempo. Disney reactivó el universo Hannah con el lanzamiento de mercancía oficial y otras marcas como Hollister, Funko y Adidas también tiraron sus t-shirts alusivos a la ocasión. Las marcas que no lanzaron nada, hicieron sus publicaciones en redes para no quedarse fuera de la conversación.
Y es que si algo deja claro este momento es que la historia de Miley y Hannah toca teclas. Más allá de una serie adolescente, mostró la carrera de una muchacha que tuvo que encontrar su identidad bajo la mirada del público, con las metidas de pata incluidas.
Hoy, Miley Cyrus, entre lágrimas, expresa lo agradecida que está con sus fans y sus triunfos se sienten compartidos. Aunque durante un tiempo solo fue la niña que se ponía una peluca, ya no necesita pelear contra esa parte de su vida. Ver esa evolución es inspirador.
Porque si Miley puede reconciliarse con Hannah, la generación que creció con ella también puede hacer las paces con su propio pasado.