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¿El fin de las giras? Ahora todos los artistas quieren una residencia

De Elvis Presley a Harry Styles, Shakira y los Backstreet Boys, las residencias musicales están viviendo su mejor momento.

Parece que los artistas se cansaron de vivir en los aeropuertos. Después de décadas recorriendo el mundo, durmiendo en hoteles y montando escenarios de ciudad en ciudad, encontraron la fórmula para seguir haciendo millones sin tener que moverse tanto. Básicamente, descubrieron que es mucho más cómodo que tú cojas un avión para verlos a que ellos tengan que coger veinte para verte a ti.

Los últimos en montarse en este negocio son los integrantes de Maná, que anunciaron seis conciertos en el Yaamava' Resort & Casino de California para 2027, como parte de la celebración de los 40 años de su primer álbum. Pero la lista de artistas que prefieren quedarse quietecitos sigue creciendo. Shakira acaba de cerrar 13 presentaciones en Madrid, Harry Styles está en medio de sus 30 noches en el Madison Square Garden y los Backstreet Boys siguen llenando el Sphere de Las Vegas.

Mientras ellos se ahorran unas cuantas horas de aeropuerto, sus fanáticos están sacando cuentas para ver si les alcanza para el concierto, el vuelo y el hotel. Y, de paso, si les quedan suficientes días de vacaciones para tanta viajadera.

¿Qué es una residencia?

Una residencia musical es cuando un artista decide quedarse en un mismo lugar dando conciertos en vez de andar de país en país. En lugar de cantar en Nueva York el lunes, Miami el miércoles y Los Ángeles el viernes, se instala en una ciudad y es el público el que viaja. Y puede durar semanas, meses o hasta años.

Aunque ahora las hay en ciudades como Madrid y Nueva York, Las Vegas fue donde empezó el asunto. En 1944, el pianista Liberace ya estaba haciendo de las suyas con este formato, pero fue Elvis Presley quien lo llevó a otro nivel en 1969, cuando comenzó a presentarse por temporadas en el International Hotel.

Décadas después llegó Céline Dion y demostró que quedarse en un mismo sitio podía dejar muchísimos chelitos. En 2003 estrenó A New Day... en el Caesars Palace, donde le construyeron un teatro especialmente para su espectáculo. La residencia recaudó 385 millones de dólares hasta 2007. Como el negocio le salió tan bueno, volvió entre 2011 y 2019 con Celine, sumando otros 296 millones. En total, más de 680 millones de dólares sin tener que andar dando la vuelta al mundo.

La fórmula tiene su encanto. Los artistas viajan menos y no tienen que desmontar un escenario gigantesco cada madrugada. Al mantener los equipos en un solo lugar, se ahorran gastos de transporte y montaje, y pueden darse el lujo de montar shows mucho más elaborados. Menos aeropuertos, menos maletas y más millones en la cuenta.

La vuelta es por Las Vegas

Durante mucho tiempo, hacer una residencia en Las Vegas era algo que se asociaba con artistas que ya habían vivido sus años de gloria. El éxito de Céline Dion empezó a cambiar esa idea, y otras estrellas se animaron a seguir sus pasos.

Una de las residencias más exitosas fue Piece of Me, que Britney Spears estrenó en 2013 en el Planet Hollywood, después de unos años bastante turbulentos. La princesa del pop llevaba desde 2008 bajo una tutela legal que controlaba buena parte de su vida, incluyendo su carrera. Lo que originalmente serían dos años terminó convirtiéndose en cuatro, con 248 conciertos, más de 900,000 entradas vendidas y casi 138 millones de dólares recaudados. Aunque fue un éxito comercial, años después Britney contó que durante su tutela la obligaron a trabajar incluso cuando quería descansar.

Pero no todas las residencias llegaron con una historia oscura detrás. Jennifer Lopez llegó con All I Have, que entre 2016 y 2018 recaudó casi 102 millones de dólares. Katy Perry se sumó al negocio en 2021 con Play, un espectáculo lleno de escenografías extravagantes con el que recaudó más de 46 millones de dólares hasta 2023.

Así, Las Vegas dejó de ser vista como el lugar donde las estrellas iban a despedirse de los escenarios y se convirtió en una parada bastante lucrativa para artistas que todavía tenían mucho que ofrecer. A los hoteles les encanta, porque los fans no solo compran entradas, también pagan habitaciones, restaurantes y todo lo que se les atraviesa en el camino.

La nueva era de las residencias

Las Vegas sigue siendo la reina del negocio, pero ya no tiene la exclusividad. Adele ofreció 100 conciertos en el Caesars Palace entre 2022 y 2024 y después se fue a Múnich, Alemania, donde le construyeron un estadio temporal para diez presentaciones que reunieron a más de 730,000 personas.

Los Backstreet Boys también encontraron su lugar en Las Vegas con Into the Millennium, su residencia en el futurista Sphere, estrenada en 2025, por la que ya han pasado más de 750,000 fanáticos. Mientras tanto, Harry Styles pasó de 15 conciertos en el Madison Square Garden en 2022 a 30 en 2026.

En Latinoamérica, Bad Bunny puso a Puerto Rico a facturar con No Me Quiero Ir de Aquí, una residencia de 31 conciertos en 2025. Según un estudio de la firma Gaither International, generó un impacto económico estimado de 713 millones de dólares. Shakira siguió la tendencia con 13 presentaciones en Madrid en 2026, para las que también le construyeron un estadio temporal.

Dormir en su propia cama

No todo es dinero. Después de años viviendo entre aeropuertos, hoteles y maletas, hay artistas que simplemente quieren bajarle dos a la viajadera. Miley Cyrus es una de ellas. La cantante ha explicado que evita las giras porque ese estilo de vida dificulta mantenerse alejada del alcohol y las drogas, además de afectar su bienestar emocional. Este octubre regresó a los escenarios con dos conciertos en el Hollywood Bowl de Los Ángeles, a unos diez minutos de su casa, que describió como una especie de ensayo para una futura residencia. Básicamente, cantar para miles de personas y llegar a dormir a tu cama como si acabaras de salir de la oficina.

Adele tenía una razón parecida. La cantante confesó que eligió Las Vegas porque detestaba salir de gira y quería mantener una vida lo más normal posible para su hijo Angelo. Así podía seguir cantando sin pasar meses lejos de su familia.

Las residencias también sirven para celebrar momentos especiales. Maná, por ejemplo, anunció seis conciertos en California para 2027, como parte de la celebración de los 40 años de su primer álbum. Después de cuatro décadas de carrera, los mexicanos encontraron una buena excusa para montar una celebración por todo lo alto sin tener que recorrer medio mundo.

Ahora los fanáticos salen de gira

Para los fanáticos, ir a un concierto puede convertirse en unas vacaciones completas, con vuelos, hospedaje y una tarjeta de crédito pidiendo auxilio.

Eso no significa que las giras mundiales vayan a desaparecer, pero los artistas encontraron otra manera de llenar escenarios sin pasar tanto trabajo. La música sigue moviendo las masas, sólo que ahora quienes tenemos que hacer las maletas somos nosotros.