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El caso Sarah Pepén–Affe Gutiérrez–Gómez Díaz revive con una sentencia histórica

La Suprema Corte ordenó al Estado pagar más de RD$10.9 millones a Affe Gutiérrez, expolicía que pasó 28 meses preso en medio del escándalo amoroso que involucró a la comunicadora Sarah Pepén y al empresario Juan Ramón Gómez Díaz.

Por allá por la década de los 2000s, República Dominicana se convirtió en el escenario de una historia sacada de película. Con el paso de los años, el caso se volvió leyenda: rumores de pasillo, personas contando su versión de los hechos, otros guardando silencio y un país entero tratando de entender qué fue lo que pasó. 

Hay gente que paga muy caro por enamorarse. A Affe Gutiérrez le costó casi tres años en La Victoria. Y no por un gran crimen, sino por terminar en el medio de un triángulo con una presentadora de televisión muy conocida y uno de los empresarios más poderosos de los medios en República Dominicana.

Ese cruce sentimental —con poder de por medio— terminó mal. Muy mal. A Affe lo metieron preso, su familia sufrió las consecuencias, y el país se quedó con versiones sueltas y muchos rumores. Pero el archivo se acaba de desempolvar. La Suprema Corte de Justicia dijo que la prisión de Affe fue un abuso, que nunca debió estar preso, y que ahora el Estado debe pagarle más de 10.9 millones de pesos para reparar el daño. La indemnización más alta en el país por una prisión preventiva injusta.

Por supuesto, hablamos del triángulo de Sarah Pepén, Affe Gutiérrez y Juan Ramón Gómez Díaz, una historia que incluye romance, traición, infidelidades y más. 

Esa sentencia revivió sospechas y puso de nuevo sobre la mesa los nombres que muchos creían enterrados. Así que, si estabas muy joven cuando explotó el escándalo o si simplemente nunca lograste entender qué era lo que estaba pasando, acomódate, que te lo vamos a contar.

Los protagonistas

Primero vamos a conocer los personajes. Por un lado tenemos a Juan Ramón Gómez Díaz, el papaupa de la matica en los medios dominicanos. Fundador y principal impulsor del Grupo de Medios Telemicro, dueño de canales y emisoras que forman parte del ADN dominicano. Durante décadas, ha sido la cara principal de lo que significa tener poder para abrir puertas o cerrarlas. ¿Quién no ha relajado en su coro de amigos diciendo “gracias a Juan Ramón Gómez Díaz”? Exacto.

Por otro lado, está Sarah Pepén, comunicadora y productora de televisión. Se volvió una cara conocida como conductora del programa de investigación Zona 5, el cual también producía.

Por último, tenemos a Affe Gutiérrez Gil, la tercera pata del triángulo. Es un expolicía, piloto de la Fuerza Aérea y dueño de un negocio familiar. Se describe como una persona tranquila, pero su vida cambió cuando se metió en una relación con Sarah.

El triángulo amoroso

Como persona poderosa al fin, Juan Ramón tenía acceso a mujeres bellas, en especial mujeres de los medios de comunicación. Así inicia su relación con Sarah, a quien conoció mientras ella era bailarina en el programa Atrapados, producido por Miralba Ruíz. Él estaba casado, y aunque estaba dizque separado de su esposa, para muchos Sarah era solo “la amante”.

Durante la relación, el cuento es que Juan Ramón puso a Sarah a valer. Le pagó un curso de locución, la fue preparando académicamente y supuestamente desembolsó un dinero para cirugías estéticas que la pusieran muñeca. La puso al frente de Zona 5 y a vivir como una reina: tarjeta de crédito para sus gastos, apartamento y vehículos de lujo, viajes y todo lo que implica la buena vida.

Mientras eso estaba pasando, Affe Gutiérrez ya estaba rondando la vida de Telemicro. Era novio de una de las bailarinas de Digital 15, a quien transportaba junto a las demás chicas de vez en cuando.

Eventualmente, Sarah y Affe iniciaron una relación supuestamente mientras ella seguía con Juan Ramón. Affe era piloto y le estaba enseñando a Sarah a pilotear. Cuenta la leyenda que mientras Affe y Sarah vivieron una vida de amor juntos a costilla del dinero de Juan Ramón. Y es ahí, con esa traición, que empieza el lío mayor.

La cacería

En su momento, Sarah dijo que terminó la relación con Juan Ramón porque quería iniciar una familia. Luego, en declaraciones recientes, Affe dijo que la razón fue un pleito en el que ella fue maltratada físicamente. Desesperada por encontrar una salida, Sarah se casó a escondidas con Affe en 2008. A partir de ahí comenzó lo que muchos describen como una “cacería”. A Affe lo metieron preso desde que llegó de su luna de miel, vinculado a la muerte de un joven en 2005 en los alrededores de su negocio. ¿Había pruebas? No. ¿Pasó 28 meses en La Victoria como quiera? Sí.

Durante ese período, Sarah fue silenciada y todavía hoy los audios y videos de ese tiempo aparecen en internet en baja calidad y en páginas no conocidas. Grabó una entrevista radial con Miralba Ruiz y Tomás Milton Cordera que casi les costó su trabajo; otra con Luz García también fue archivada. Al mismo tiempo, cada vez que intentaba cortar definitivamente su vínculo con Gómez Díaz, algún familiar suyo aparecía despedido de su trabajo. Affe fue desvinculado de la policía y perdió su licencia como piloto. 

Mientras Sarah luchaba contra la censura, Affe estaba pasando el Niágara en bicicleta dentro de la cárcel. Dijo que lo intentaron asesinar en tres ocasiones diferentes, escuchó el nacimiento de su hija por teléfono y perdió su reputación. Fue condenado dos veces a 30 años, hasta que anularon las sentencias en mayo de 2017 cuando un tribunal lo declaró inocente.

Una nueva sentencia

Cuando Affe Gutiérrez salió libre, salió con la vida destruida y estrés postraumático. Por eso, en 2020 decidió llevar al Estado dominicano a los tribunales. Demandó compensación por los daños físicos, psicológicos, profesionales y familiares que arrastraba desde su paso por La Victoria.

El expediente duró años moviéndose entre tribunales hasta que, finalmente, el 29 de agosto de 2025, la Suprema Corte de Justicia confirmó la condena contra la Procuraduría General de la República y declaró que su prisión preventiva había sido injusta, abusiva y arbitraria. La decisión convertía a Affe en protagonista de un hecho histórico en el que el Estado dominicano tendría que pagarle RD$10,912,792.00, la indemnización más alta en el país por un caso de prisión preventiva injusta.

El 12 de noviembre, Affie ofreció una rueda de prensa acompañado de Sarah, sus hijos, sus abogados y su padre para dirigirse a los medios. Dijo que ningún cheque puede devolverle el tiempo que pasó esperando no ser asesinado, o el llanto que tragó cuando escuchó el nacimiento de su hija desde un teléfono. Pero reconoció que, al menos, la sentencia le devolvía un chin de dignidad.

Más allá del romance

En medio de todo esto, entra otro personaje: Dany Alcántara. Dany es un peso pesado en los medios dominicanos, un periodista con décadas frente a cámaras. El interés de Alcántara en la historia no es por un ataque de necesidad de justicia. Él ha decidido contar lo que sabe supuestamente porque está en pleito con Juan Ramón Gómez Díaz porque quiere adquirir el Canal 3 y Gómez Díaz no se lo quiere dar.

De repente, Alcántara comenzó a hablar públicamente del caso Affe–Sarah y su hermana Colombia, le abre las puertas a Affe para que cuente su versión de los hechos. Para muchos, eso no es limpio y por eso el debate está encendido. 

Básicamente, la versión que se maneja es que Gómez Díaz es el responsable del apresamiento de Affe. Que le pagó a los testigos del caso entre 150,000 y 200,000 pesos para culpar a Affe; que le consiguió trabajo a la madre del joven asesinado y a su esposo lo engancharon en la policía. Que él le pagó a todo el mundo para que Affe y su padre se vieran involucrados en un caso que estaba engavetado. Affe dice que las historias que acusan a él y a Sarah de estar juntos mientras ella seguía con Gómez Díaz son falsas y que todos los miembros de sus familias tuvieron que irse del país porque no aguantaban el infierno que vivían aquí.

Esta historia continuará

Lo cierto es que cada protagonista tiene su propia versión. Affe intenta reconstruir su vida; Sarah quedó encasillada en un rol definido por sus relaciones amorosas; y del otro lado está Juan Ramón Gómez Díaz. Según quienes lo defienden, él también es una víctima que terminó con el corazón roto y en boca de todos lo que lo quieren destruir. Para otros, es el gran villano de la historia, responsable de destruir la vida de familias enteras por un arranque de celos.

Ahora, con una sentencia histórica que condena al Estado, con nuevas declaraciones echándole leña al fuego, con intereses de por medio y versiones que se contradicen, el país vuelve a preguntarse a quién creerle y cuáles versiones faltan por salir. 

Lo único que sabemos es que a esta novela dominicana todavía le quedan capítulos. Aquí nadie ha dicho la última palabra y, con el pleito de Dany y Juan Ramón arrancando, parece que estamos entrando en una nueva temporada.