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America’s Next Top Model muestra a medias su “cruda realidad” en nuevo documental de Netflix
El estreno de «Reality Check» vuelve a poner bajo lupa el reality de Tyra Banks y su impacto cultural, mientras abre preguntas sobre decisiones, dinámicas y casos que hoy se miran distinto.


Si fuiste adolescente durante los 2000, probablemente te sentaste varias veces frente a la televisión a ver un reguero de mujeres intentando convertirse en supermodelos. Lloraban cuando les cortaban el pelo, se vivían matando entre ellas y participaban en sesiones de fotos aparatosas. El show era America’s Next Top Model y para toda una generación era sagrado.
En pandemia, las nuevas generaciones lo descubrieron y quedaron en shock. Sesiones de fotos problemáticas, comentarios crueles sobre los cuerpos y un reguero de momentos cancelables que abrieron el debate. Esta semana, Netflix estrenó el documental Reality Check: America’s Next Top Model para dar respuestas, volviendo a prender el tema.
La mente maestra
Todo empieza con Tyra Banks, modelo estadounidense. Después de pasar por momentos de rechazo donde le decían que tenía la nariz grande, la tipa rompió barreras. En una época donde la estética era blanca, flaca y chata, Tyra llegó con colorcito y un cuerpazo lleno de curvas.
Modeló para casas como Chanel y Dior, fue una de los ángeles de Victoria’s Secret cuando el desfile estaba en su buena y fue la primera mujer negra en la portada de la edición de trajes de baño de Sports Illustrated. Hizo películas y estaba determinada a estar en todas partes. Bajo ese pensamiento le llegó su momento eureka: “¿Y si enseño el detrás de cámara de la industria del modelaje?”
En ese entonces, estaban en auge shows de talento como American Idol y de convivencia como The Real World. Ella quería una mezcla entre ambos que enseñara la competencia entre aspirantes a modelos y qué hacían cuando se iban a casa. Así nació su idea de America’s Next Top Model (ANTM). La siguiente top model de América, en español.
El ralintin
Tyra se juntó con el productor Ken Mok, quien había hecho la competencia de bandas Making the Band y salió a vender su idea. Creía que su fama le conseguiría un sí instantáneo. Pues no mi ciela. Gigantes como ABC, NBC y CBS dijeron que no. Que nadie iba a ver eso, que las modelos eran antipáticas y que no caían bien.
Tyra consiguió el sí en su última reunión. UPN (después llamada The CW) se atrevió. Eran nuevos, sin nada que perder y se tiraron. Así, el 20 de mayo de 2003 se estrenó America’s Next Top Model. Un grupo de chicas comunes y corrientes que querían ser modelos viviendo juntas. Recibían clases de pasarela y poses, enfrentaban retos y participaban en sesiones de fotos. Cada semana, un panel de jueces despotricaba sus fotos. Llamaron ciclos a las temporadas y el premio incluía contratos con agencias de modelaje y campañas para CoverGirl. Más las promesas de cumplir su sueño.
Después del segundo ciclo, el programa explotó. Lo emitieron en más de 170 países y salieron versiones internacionales en países como Reino Unido, Australia, Alemania y Filipinas. En su pico, alcanzó audiencias de más de 6 millones de espectadores por episodio en Estados Unidos.
Más allá de los números, el impacto fue cultural. Las finales eran siempre en un país top, los retos cada vez más difíciles. El show nos dio momentos que hoy son memes y peleas épicas. Nos enseñó términos como editorial y el famoso “smize” para decir “smile with your eyes”, una palabra inventada por Tyra que significa “sonreír con los ojos” para que las fotos queden con power.
El jurado
El drama no solo venía de las concursantes. El jurado estaba lleno de personajes. Primero tenía a Jay Manuel, maquillador y bestie de Tyra que se convirtió en director creativo de las sesiones de fotos. Bien gay, bien fashion. Después estaba Miss J. Alexander, el entrenador de pasarela que enseñó a Tyra a caminar desde muchachita. Alto, de piernas largas y un tumbao que ni la morena de Celia Cruz. Si Jay Manuel era gay, Miss J estaba un paso más allá. Era bulloso, exagerado y también dejaba caer sus chinazos.
El fotógrafo Nigel Barker era el heterosexual que era bueno y estaba bueno. Y luego estaba Janice Dickinson, autoproclamaba la “primera supermodelo”. La Simon Cowell del panel. La que hizo sonidos de puerquito mientras hablaba de una modelo que estaba gorda.
Tyra completaba el panel. Ella lloraba, gritaba, defendía y regañaba. Juntos construyeron una dinámica adictiva.
Las controversias ligeras…
Desde el inicio quedó claro que el morbo era parte del negocio. Obviamente, el físico era el pan de cada día. Las concursantes eran pesadas y medidas frente a todas, y a las flacas que no encajaban en el molde de la industria les decían “gordas” sin pensarlo dos veces. El término “plus size” era para mujeres de 5’10 con 115 libras. Un escándalo hoy día.
Los cambios de look que le daban a las participantes también dieron agua a beber. No por las mujeres de pelo largo dando gritos cuando las pelaban a caco, sino por algunos extremos. Como cuando le sacaron cuatro dientes de un fuetazo a una tipa para lograr la sonrisa perfecta, y ahora nos enteramos que sus problemas dentales reales quedaron sin resolver.
Ni hablar de las sesiones de fotos. Cambiaron las etnias de participantes con maquillaje, las pusieron a posar como indigentes, y hasta las metieron en caja de muertos a posar, incluyendo a una joven que se le acababa de morir un ser querido. De eso último no hablaron en el documental Netflix, pero Ken Mok sí habló de la vez que las pusieron a posar como víctimas de violencia, incluyendo a una participante cuya madre había recibido un tiro en la cabeza que la dejó en silla de ruedas. Provocador ayer, insensible hoy.
Y las más pesadas
Aunque todo arrancó con la buena intención de Tyra de mostrar tipos de belleza diferentes, en el camino las cosas se salieron de control. El ejemplo más recordado es el de Tiffany Richardson en el ciclo 4. Tiffany no era una concursante cualquiera. Había intentado entrar en un ciclo anterior, pero la sacaron después de que tuvo una pelea en un bar. La producción la ayudó a regresar al año siguiente bajo la narrativa de una segunda oportunidad. La explosión vino cuando la eliminaron.
Cuando Tiffany no se fajó a dar gritos, Tyra se puso como loca. La enfrentó con el meme que conocemos hoy: “We were all rooting for you! How dare you!” (¡Todos te estábamos apoyando! ¿Cómo te atreves?). Lo que se vio al aire fue intenso, pero Tiffany ha dicho que la edición suavizó la escena y que la humillación fue más grave.
Pero el trago realmente amargo es el caso de Shandi Sullivan en el ciclo 2, durante el viaje a Milán. Mientras estaba borracha, fue abusada por un modelo italiano. En la transmisión, la edición hace ver todo como que ella le pegó los cuernos a su novio, cuando en realidad estaba tan ebria que ni sabía lo que estaba pasando. En el documental de Netflix, Shandi dijo que la producción debió intervenir y detenerlo todo, pero lo único que hicieron fue seguir grabando.
La excusa de Ken fue que ellos filmaban como un documental y que tenían que captarlo todo. ¿Y Tyra? Dijo que lo que le había pasado a Shandi era lamentable, pero que ella no estaba tan involucrada en la producción. Ah okay.
El principio del fin
Según Jay Manuel, a medida que el show fue cogiendo fuerza, él la fue perdiendo. La creatividad de las sesiones de fotos no estaba en sus manos. Cuando se cansó, puso su renuncia. No se la aceptaron, pero Tyra le dejó de hablar fuera de cámara.
Después, cambiaron al presidente de la cadena de televisión y empezó el despelote. Tyra cortó las cabezas de Miss J, Jay Manuel y Nigel. Aunque ellos armaron un comunicado todo diplomático para anunciarlo, alguien “filtró” que los habían botado. No hubo más nada que decir. Eso dañó la relación de Jay y Tyra, al parecer para siempre.
La salida de las caras conocidas vino con un bajón de ratings. Entonces, se inventaron ciclos con hombres y mujeres, de América vs Reino Unido, para modelos bajitas. Metieron al público como jurado y hasta a Tyra sacaron en el ciclo 22. Pero en la era de Instagram, donde cualquiera podía ser modelo, ya el formato no funcionaba. Después de 24 temporadas, dijeron adiós.
El futuro
El cierre del documental nos dio una de las noticias más tristes. Si no lo has visto y no quieres un spoiler, deja de leer.
Nos enteramos que Miss J Alexander sufrió un derrame cerebral en 2022. Estuvo interno un largo tiempo y no podía hablar ni caminar. Jay Manuel y Nigel Barker fueron a verlo y Tyra no.
Lo que Tyra sí hizo fue dejar claro que no sabemos lo que nos espera para el ciclo 25. Es decir, ¿que vuelve? ¿Cómo vuelve? No lo sabemos. Mientras tanto, la gente en redes está haciendo lo que mejor sabe hacer: quejarse. Lo cierto es que ver a Tyra lavarse las manos como Poncio Pilato deja un mal sabor. La tipa era productora ejecutiva del show y ahora resulta que dizque no tenía poder de nada. Le achacó todo a que “las cosas eran diferentes” y que estaba dando “lo que el público demandaba”. Hasta uno tiene la culpa.
Por suerte, la cosa no termina aquí. Ya anda sonando que viene otra producción con las versiones de otras concursantes y de Janice Dickinson. O sea, que promete darle al público lo que quiere o, por lo menos, más respuestas.